viernes, 27 de abril de 2012

La sala reservada de Felipe IV

La sala reservada de Felipe IV


Felipe II.
     Es conocida la existencia de salas reservadas, por parte de la monarquía y la aristocracia para la exposición de obras de arte con desnudos. Desde la segunda mitad del siglo XVI, hay documentos que así lo acreditan:


     1554: Tiziano escribe una carta a Felipe II informándole que le envía Venus y Adonis y que se dispone a realizar "otras poesías" o cuadros mitológicos con destino a un hipotético "camerino" (habitación privada).


     El nacimiento de estas salas esta motivado por el prejuicio social y, sobre todo, religioso -recordemos que la iglesia, por aquellos tiempos, era todopoderosa- contra este tipo de obras.


     Tras la muerte de Felipe II, su hijo, Felipe III, es proclamado rey en 1558 y decide mantener ocultos los cuadros mitológicos de Tiziano.

Felipe IV.
     Fue Felipe IV, amante de la pintura, quién enriqueció la colección. A los cuadros heredados se sumaron encargos y compras. El monarca no dudo en habilitar una de las estancias de palacio -dedicada a su intimidad- y decorarla con los cuadros de Tiziano.
     A esta sala, a la que se llamó Cuarto Bajo de Verano, se retiraba inmediatamente después de comer para gozar... con una buena siestecilla; una siestecilla rodeado de los cuadros mitológicos de Tiziano en los que destacaban los desnudos.


     En 1640 fallece Rubens y el rey engrandece su colección al adquirir lo mejor de su obra, entre otros, Las tres Gracias, El rapto de Paris, Diana y Calixto...


     En 1966, tras la muerte de Felipe IV, se realizó un inventario de bienes que describe un grupo de estancias del Alcázar, las llamadas "Bóvedas de Tiziano", que contienen una extraordinaria colección de desnudos. Además de Tiziano y Rubens se citan obras de Luca Cambiaso, Durero y Tintoretto, entre otros.




Carlos III.
     El sucesor de Felipe IV fue su hijo Carlos II, que había nacido con carencias fisicas y mentales, y fue incapaz de engendrar un heredero lo que motivo el traspaso de la corona de la Casa de Austria a manos borbónicas. Felipe V inicio la dinastía y en 1724 abdicó en favor de su hijo Luis I, volviendo a recuperar el reinado 229 días despues, al fallecer Luis I de viruela. Ocupo después el trono Fernando VI, cuarto hijo de Felipe V, que murió sin descendencia y le sucedió su hermanastro Carlos III en cuyo reinado la colección que nos ocupa vuelve a recuperar el protagonismo.


El marques de Esquilache.
     La colección no tuvo el cariño de Carlos III que incluso pensó en destruirla. La intervención del pintor Mengs y del Marqués de Esquilache lo evitó. Una vez desistió de quemar los desnudos, decidió encerrarlos en dependencias cercanas a los palacios reales: en la Casa de Rebeque y en el Buen Retiro.


Carlos IV en su juventud,
pintado por Mengs.
     Treinta años después, en 1792, bajo el reinado de Carlos IV, la Real Academia de San Fernando solicita el envió de las colecciones de desnudo para que sirvan de "estudio del colorido". La petición es atendida por el monarca depositándose los cuadros en una sala reservada de la institución (pues el rey, al igual que su padre, había cedido al puritanismo religioso y prefería mantener las obras enclaustradas). Sala  que solo pueden visitar determinadas personas, básicamente altas jerarquías -invitados por el rey- y pintores -y sus discípulos- que realizaban copias con fines académicos.
     En 1796 se envían a la Real Academia de San Fernando otros 13 cuadros, considerados los más indecentes de las colecciónes reales. Por este motivo se restringe al máximo las condiciones de acceso a esta sala donde se guardaban -y digo bien, guardaban- 37 obras de 15 pintores diferentes entre los que destacan, como ya es sabido, Tiziano y Rubens.


     1827: El Museo Real, en plena expansión, reclama los cuadros depositados en la Real Academia de San Fernando al llegar se crea la Sala Reservada porque era "voluntad de su Majestad -Fernando VII-  que de ningún modo se coloquen a la vista del pueblo aquellos que por razón de la poca decencia de sus objetos y demás circunstancias que reúnan merezcan ponerse en sitio reservado".
    La Sala Reservada se habilitó en la galería sudoriental de la planta inferior del edificio de Villanueva, en las que actualmente son las salas 64-67. Era un lugar marginal desde el punto de vista de su uso y ubicación.
     Esta sala se enriqueció con otras obras de desnudo hasta un total de 72, según la testamentaria de Fernando VII, que data de 1834. El acceso a la sala estaba restringido a personas con un permiso especial.


     En agosto de 1838, José de Madrazo es nombrado director del Museo Real y poco después elimina la Sala Reservada y las pinturas que la integran son colocadas en las salas de las diferentes escuelas a las que pertenecen sus autores.






     Estas son algunas de las obras que estuvieron 
en algún momento en la Sala Reservada:




Bacanal de Tiziano (Vecellio di Gregorio), 1523-1526.

Adán y Eva de Tiziano (Vecellio di Gregorio),1550. 

Dánae de Tiziano (Vecellio di Gregorio), 1553.

Venus y Adonis de Tiziano (Vecellio di Gregorio), 1554.

Venus recreándose en la música de Tiziano, 1555. 

   Tiziano fue el pintor con quién inicio la colección Felipe II. Al comenzar la colección, está contaba con La Venus dormida de Tiziano que actualmente esta desaparecida.


Adán y Eva de Alberto Durero, 1507.

La Armonía o las tres Gracias de Hans Baldung Grien, 1541-1544. 

Las Edades y la Muerte  de Hans Baldung Grien, 1541-1544.


La violencia de Tarquino 1560 de Tintoretto.

Purificación del botín de las vírgenes madianitas 1550 de Tintoretto.

José y la mujer de Putifar 
de Jacopo Comin (Jacopo Robusti) il Tintoretto, 1555. 

Susana y los viejos de Jacopo Comin (Jacopo Robusti) il Tintoretto, 1555.

La dama que descubre el seno 
de Jacopo Comin (Jacopo Robusti) il Tintoretto. 


Venus y Adonis de Paolo Caliari o Paolo Cagliari, el Veronés, 1580. 

Venus, Adonis y Cupido de Annibale Carracci, 1590.

Hipomenes y Atalanta de Guido Reni, 1618-1619. 

Bacanal de Nicolás Poussin, 1625-1626. 

Escena báquica de Nicolás Poussin, 1626-1628. 


Paisaje con Psique y Júpiter de Paul Bril (1610) y retocado por Rubens (1630).

El Olfato de Jan Brueghel de Velours y Rubens, 1617-1618. 

Ninfas con el cuerno de la abundancia (Ceres y dos ninfas) 
de Pedro Pablo Rubens y Frans Snyders, 1620.


Las tres Gracias de Pedro Pablo Rubens, 1630-1635.

Ninfas y sátiros de Pedro P. Rubens, 1615, modificado en  1638 -1640.

Diana y sus ninfas sorprendidas por sátiros 
de Pedro Pablo Rubens, 1639-1640.

El rapto de Europa de Pedro Pablo Rubens, 1628-1629.

Adán y Eva de Pedro Pablo Rubens, 1628-1629.

Diana y Calisto de Pedro Pablo Rubens, 1635. 

La Fortuna de Pedro Pablo Rubens, 1636-1637.

El nacimiento de la Vía Láctea de Pedro Pablo Rubens, 1636-1637. 

El juicio de Paris de Pedro Pablo Rubens, 1638. 

Andrómeda libertada por Perseo de Pedro Pablo Rubens, 1639-1641


Lot y sus hijas de Francesco Furini, 1634. 


     El lienzo de Furini (Florencia 1600-1646) no sólo muestra dos de los desnudos más voluptuosos de toda la colección del Prado, sino que, además, ilustra una de las historias más escabrosas de la Biblia. Es probable que aquellas fueran asimismo las razones por las que el duque de Toscana envió el cuadro como regalo nupcial a Felipe IV cuando se casó con Mariana de Austria en 1649. En su composición, Furini sugiere con cierta morbosidad la relación incestuosa mantenida por las dos jóvenes con su anciano padre: desnudas y envueltas en una vaporosa atmósfera le dan de beber. No es menos equívoco el relato del Génesis: después de que Yavé le salvara de la destrucción de Sodoma, Lot se instaló en una cueva con sus dos bellas y jóvenes hijas. Éstas, dado su aislamiento, decidieron concebir hijos de su padre. «... dijo la mayor a la pequeña: “Ayer me acosté yo con mi padre. Embriaguémosle también esta noche, y te acuestas tú con él, para ver si tenemos descendencia de nuestro padre”... Y concibieron las dos hijas de Lot. La mayor dio a luz un hijo, a quien llamó Moab; es el padre de los Moabitas hasta hoy. También la menor parió un hijo, a quien llamó Ben Ammí: es el padre de los Bene-Ammón hasta hoy» (Génesis, 19: 30-38). No es extraño que se hallara en la Sala Reservada de la Academia aunque, paradójicamente, fue indultado en el Museo del Prado, donde pasó a exponerse en la parte pública.



Diana y Acteón de Juan Bautista Martínez del Mazo.

Diana descubre la falta de Calixto 
de Juan Bautista Martínez del Mazo.

Bacanal de Michel-Ange Houasse, 1719. 

Ofrenda a Baco de Michel-Ange Houasse, 1720. 

La maja desnuda de Francisco de Goya, 1795-1800. 

La maja vestida de Francisco de Goya, 1800-1807. 

Diana y Endimion sorprendidos por un sátiro de Anton Van Dick, 1622-27.

Diosas y Ninfas despues del baño de Jacob Jordaens.

El tocador de venus de Francesco Albani, 1633.



     Otros artistas representados en ese espacio fueron Frans Francken II, Luca Giordano, Giovanni Domenico Cerrini, Jan Brueghel el Joven, el Maestro del Papagayo (pintor flamenco que trabajó principalmente en Amberes en la primera mitad del siglo XVI), Cornelis de Vos, Luca Cambiaso, Erasmus Quellinus, Cornelis Corneliszoom van Haarlem, Hendrick de Clerk, Denis van Alsloot y Paolo Domenico Finoglio. 

No debe sorprender la ausencia de pintura española (exceptuando La maja desnuda de Goya) pues rara vez se representaron desnudos. Puede citarse a Velazquez que pintó La Venus del espejo (1644-50) que se encuentra en el National Gallery de Londres. Recordemos que era pintor de cámara de Felipe IV, el gran amante de los desnudos, y tal vez por ello, pudo permitirse la licencia.


     En 2002 pudo visitarse la exposición "La Sala Reservada y el desnudo" en el Museo del Prado, comisariada por Javier Portus Perez, Doctor en Historia del Arte y Conservador del Museo del Prado. La exposición recreaba, en cierto sentido, la Sala Reservada en la que el propio museo mantuvo ocultas las obras hasta 1838. 





Comparación entre Adán y Eva de Tiziano y Adan y Eva de Rubens


Tiziano

Rubens.






     

2 comentarios:

  1. Una afición muy típica de los reyes. Como no había cine ni fotografía, los desnudos más a mano los obtenían de los pintores. Alfonso XIII, como era más "moderno", tenía su colección particular de cine porno. Las películas se las hacía grabar en exclusiva para él. Y es que nuestros monarcas no se privaban de nada.
    Un saludo.

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    1. Si, Cayetano; conozco el dato de Alfonso XIII y, al hacer esta entrada, me vino también a la memoria. No tendría nada de malo si no fuese un privilegio y una prohibición para los demás: "... el pueblo no esta preparado".

      Por cierto, creo que los elefantes prefieren a los monarcas con este tipo de aficiones.

      Saludos.

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