sábado, 2 de abril de 2011

ANECDOTARIO, el cuadro y otras anécdotas

     A continuación extraigo algunas anécdotas del libro de Carlos Fisas Historias de la Historia, publicado por Planeta en diciembre de 1983. Mi ejemplar es una segunda edición datada en enero de 1984. Carlos Fisas (1919-2010), historiador y conferenciante colaboró durante años con Luis del Olmo en su programa de radio protagonistas, donde poseía una sección dedicada a relatar curiosidades y anécdotas históricas.



WHISTLER, JUICIO POR UN RETRATO




James McNeill Whistler
Autorretrato.
     El pintor norteamericano hizo en una ocasión un retrato a un magnate de la industria inglesa y le pidió cien guineas por la obra. El retratado no quizo pagar y el asunto paso a los tribunales. Ante el juez el retratado adujo:
     -No creo que sea justo pagar cien guineas por un retrato en el que el señor Whistler empleo solo tres horas.
     -¿Es eso cierto? -preguntó el juez a Whistler.
     -No, señoría -respondió el pintor-; emplee cincuenta y cuatro años y tres horas.
     El juez dio la razón a Whistler.


     El mismo caso, conocido por todos, de aquel señor al cual el coche le hacía un ruidito sospechoso. Lo llevo a varios talleres pero en vano, el ruidito subsistía. Al fin, en un taller el mecánico le dijo:
     -Ahora lo arreglo. -Y dio un golpecito con un martillo en un determinado sitio del motor.
     El ruido ceso y el propietario del coche le dijo:
     -¿Cuánto le debo?
     -Quinientas pesetas
     -¿Quinientas pesetas? Eso es un robo. Me hará usted una factura en forma.
     -De acuerdo -dijo el mecánico.
     La factura decía así:
     "Por dar un golpecito de martillo: 1 peseta; por saber donde se había de dar: 499 pesetas."


CHARLES MAURICE de TALLEYRAND


Charles Maurice de
Talleyrand.
     Talleyrand fue un religioso, político y diplomático francés de finales del siglo XVIII e inicios del XIX.
     Una señora muy fea dijo a Talleyrand:
     -Parece que os habéis vanagloriado de haberos acostado conmigo.
     -¿Vanagloriado? No, señora. Me he acusado.

     Del mismo Talleyrand -se atribuye también la anécdota a otros hombres políticos, y puede servir también ahora- se dice que cuando estaba a las puertas de la muerte un médico dijo:
    -Por el momento no hay peligro. El corazón funciona bien.
     -¡Claro! ¡Ha servido tan poco! -respondió Talleyrand.


BERNARD SHAW


Bernard Shaw.
     Una vez Shaw recibió una carta que contenía una sola palabra:
     -¡Imbécil!
     Y comentó:
     -En mi vida he recibido muchas cartas sin firma, pero ésta es la primera vez que recibo una firma sin carta.

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